miércoles, 14 de mayo de 2014

Sin título


Dejar que la vida
sea
a través de mí
Que no quiera
aprehenderla
Cerrar tampoco
ninguna puerta
o
diminuta ventana
Que todo
pueda existir
          y no sea yo
ningún intento
de mutilar nada
Que no me resista
a la poesía
ni le imponga
       en acción contraria
mi nombre
Que descubra pronto
que todo vive
y que con todo
puedo descubrir
algún nuevo recuerdo
Que vea lo que veo
y oiga lo que oigo
Dejar que la vida
sea
a través de mí
para que entonces
la vida misma
me reconozca

y eso me baste.

Sin título I


Prefiero al poeta
inadvertido: esa mujer
que obra versos
mientras calladamente elige
verduras en el mercado
O al hombre que está
en la barra de un restaurante
limpiando copas
y exprimiendo trapos
Aquél (o aquélla)
que levanta lineas
en el tedio del metro
Que atesora alguna palabra
que encontró sobrante
en el espectacular de la calle
Esos poetas que visten de traje
y comen con las manos
Que atienden gente
detrás de un escritorio
Que lavan platos y guardan
ropa, que jamás se sientan
a escribir poemas.

Sin título II


No sé muy bien
quién fui
cuando escribía arrinconada
y en libretas pequeñas,
cuando
una cierta ingenuidad
me humedecía
detrás de lo tosco
detrás de mi cuerpo
que florecía y era doliente.
No sé tampoco
quién era
cuando te escribía a ti,
cuando mi impulso y mi querer
eran inefables y, sin embargo,
ahí estaba yo, dándole
ternura a la palabra.
No sé qué forma adoptó
mi relato
cuando sólo me sabía
llanto y pérdida
y soledad angustiosa.
O cuando, yendo hacia
adelante, te recordé
por primera vez. Ahí yo era
una mujer de ropas blancas,
tez morena, pasión
numérica
y tampoco lo sabía.
No supe quién fui
cuando nos besamos,
o cuando marchamos en
direcciones opuestas.
No sé quién soy ahora;
es sólo una sospecha
lo que prevalece.

Sin título III


Nunca usé la memoria
para guardar palabras
Siempre le atribuí
funciones más prácticas:
recordar mi calle
o el olor de la gente
Un par de anécdotas de viaje
Algunos besos, si acaso
Sin embargo, te digo
podría pasar la noche entera
cantando poemas
kilos y kilos de letras
abiertas, desmenuzadas, amasadas
evaporadas en verso
presente y calles sucias
y habitaciones de hotel
Podría atravesar un umbral
a cambio de una palabra perdida
Y ese impulso, estoy segura,
sólo puede ser
producto del olvido.

Sin título IV


Ya no escribe
como antes
decían algunos
Se le apaciguaron
las palabras
La cortó de tajo
el brío No habrá
tenido tiempo
Se le estropeó
la mano junto a la
lengua
Cuando lo que pasó
es que amaba
y fue correspondida.

Sin título V


Pongamos que yo hablara
de escribir textos con
tu nombre
-con la idea de ti, vamos-
Sílabas de tu cuello
-y esto es hipotético-
márgenes con tu ropa
y tu pelo
La contraportada de tu frente
y en el título, tu espalda
como recuerdo
Pongamos
-aún hablando en verbo
que supone-
que le regalemos a la gramática
el olor de tu piel impreso
Y recopile tus hojas y te prense
a mi puño que te mantiene
Que tú empezaras a temblar
-aún sabiéndote abstracción-
como si mordiera
la palabra al aire
Y te saliera tinta entre las piernas
Y yo trazara la   a
como por primera vez
Que perdiera el rumbo
Y empezara a balbucear, a babear
a batir tu tinta
en papeles hipótesis...

Se publicaría. Seguro.

Sin título VI


Pudiera suceder
en un minuto inesperado
que esto finalmente
se aquietara
Como un barco que ancla
O la ola pequeña
que se despide del mar
para quedarse en la orilla
Que tuviera que devolver
estas palabras
que no son mías
que nunca lo han sido
Olvidamos a ratos
que todo es préstamo
Pudiera ser incierto
es verdad
Yo nunca guardé nada
Pero siento una nostalgia
dentro
como una puerta que
lentamente se cerrara
Y yo afuera
exenta ya de ese universo
Lloro un poco
Hago un veloz recuento
de todas las semanas
que me entregué al oficio
sin haber sabido nada
Quizás llegue alguien
que tome de aquí carbón
para esculpir diamantes
Quizás para ese entonces
yo seré ya sólo un sonido alto
acompañado en el vuelo
Es incierto como te decía
Pero nunca hay que mirar con la espalda
ni olvidar jamás
la caja de las cosas sueltas
Es el temblor de quien escribe
que de pronto se da cuenta
que los poemas
también terminan.

Sin título VII


No guardo un tiempo
para irme
y sin embargo
siempre me estoy yendo
Lloro a ratos
como quien canta
y cuando duermo
aúno
el florecer de las cosas
No recuerdo
el suave doler que me
abandona
Soy un olvido torpe
inventando historias
poemas canciones
Me enternezco de lo
diminuta que me hace sentir
el silencio
Pero sueño cada vez
y cada vez
             despierto.

Sin título XIII


Era mi voz un susurro
y yo mujer de carácter
siempre odié las uñas largas
los gemidos a las que memorizaban
textos por otra parte
fui prudente reservada seria
solía sentir la excitación en
la lengua sentarme a la
cabecera de la mesa
dudé con singular estilo
probé los tacones el suelo
la espalda encorvada tuve
recuerdos de haber sido
ejecutada de una vida desnuda
entre dioses
fui soberbia sarcasmo
elegante
pensaba en sexo hablaba
con intelectuales patéticos
miraba las piernas las bocas los cuellos
de otras
me dejé crecer los pechos
asqueada por los buenos modales
amé a cambio de nada
 y a menudo no entendía
cómo es que podía ser
tantas mujeres
dentro de una sola.

Sin título IX


Cómo encontrar el punto
de equilibrio entre la vida
de todos y una soledad
que irradia y luego quema
y pide a gritos que la miren
Hay noches que quiero ser
mil bocas
desnudarnos tres cuatro
alegrarme de la muchedumbre
estar en medio del sudor y
el asfixie no parar de hablar
rozar cuerpos repartir halagos
como dulces a granel
Pero despierto por la mañana
y repelo las malas compañías
las ideas flojas el piso sucio
las miradas turbias las charlas
intelectuales las constantes
definiciones categorías
interpretaciones
que arroja la gente a diario
sobre el mundo
Y entonces huyo
me retraigo desvanezco la vista
y me imagino sola
absolutamente sola
en medio de la nada
tejiéndome
a salvo.

Sin título X


He de borrar
despegar despacio
el adhesivo de la letra
que pongo
en tu garganta
si tan sólo pudiera
una medida exacta
una ecuación un número
figurar
cómo te adentro
cómo me esculpo en ti
si tan sólo fuera
una tela
lo que hay que quitar
pero esto
es inverso
y absurdo e invento
la nada y escribo
para llevarme
hasta un silencio que
jamás podré tocar
sin embargo
callo
y me materializo
soy el lugar
la búsqueda
y es mi cuerpo mi voz
el impulso el suave
movimiento
de mis manos
mi cadera
el olor que no huelo
el hueco hondo
que me penetra el ojo
la palabra exacta
que estoy queriendo
escribir.